Él y Ella

Aquel dos de agosto había un frío espantoso en la capital. Él decidió pasar a una cafetería, la más cercana. Revisó, pidió, pagó, recibió y, como nunca, decidió quedarse para disfrutar la urbanidad de la ciudad desde otra perspectiva. Él ama observar.
Él vió una mesa muy cercana, pero sintió ese que se yo y se sentó en otra (mucho más acogedora, por cierto...)
Algo comenzó a apoderarse de Él nuevamente... le hizo caso. Miró justo en frente. Era Ella. Tenía una boina roja con su pelo castaño, largo y suelto, más una bufanda, también roja. Vestía chaleco verde y pantalones rojos (Él pensó que era la peor combinación que había visto en su vida). Pero estaba cabizbaja, desolada, triste y lo peor... llorando. Aunque Él la vió igual de bella. Empezó a sentir algo que en sus veintidós años nunca sintió por nada, ni tampoco por nadie.
Él la miro fijamemte... como deseando que pasara algo, tal y como lo leyó en un libro. Lo deseó con tanta fé que se cumplió. Ella levantó su cabeza y con ella sus ojos, su vista y su mirada. El tiempo exacto en que se observaron fijamente no lo saben, pero fue suficiente para que esa conexión fuera mutua. Ella, por un momento, sintió que todas sus penas se fueron al olvido y una sonrisa se comenzó a dibujar en su rostro. Él se sintió más que satisfecho con la expresión de Ella y decidió sonreirle también. Luego de un rato, volvieron de sí y sonrojaron. Si, ambos. Y con ello bajaron la mirada, la vista, ojos y cabeza.
Él concluyó que aquel dos de agosto se convirtió de un día normal a un día de decisiones y éste era el momento de la más importante. Una opción era acercarse y la otra marcharse.
Después de pensarlo varias veces, decidió marcharse. Mas nunca supo el porqué (supone que es por su impulsividad).
Finalmente se marcha, con lo poco de café que le quedaba y con el recuerdo de que aquel dos de agosto podría haber sido el día de Ellos, pero sólo fue el día de Él y Ella.


Vuelve a amanecer

Otra vez, vuelve a amanecer.
Otra vez, vuelve a amanecer.


Sale el sol siempre..

Ya sé que me volví a caer,
le mentí a mi corazón
y aún intento encontrar la razón.
Ya sé que me rendí otra vez,
porque el miedo paralizó mis ejércitos.

Y aunque fue más fácil
dejar de luchar y hechar a correr
ahora quiero intentarlo otra vez.

Ayer fui tan frágil
que corte mis alas justo al nacer,
quiero verlas crecer otra vez.

Vuelve a amanecer
otra vez, vuelve a amanecer.

Sale el sol siempre...

Ya sé que todo puede ser,
busco el fuego, la pasión;
que enciende otra vez mi motor.

Y sé que volveré a estar bien,
cuando caigan derrumbadas
todas mis murallas..

Y aunque fué más fácil
dejar de luchar y hechar a correr
ahora quiero intentarlo otra vez.

Ayer fui tan frágil
que corté mis alas justo al nacer,
quiero verlas crecer otra vez.

Vuelve a amanecer
otra vez, vuelve a amanecer
otra vez.

Ya sé que me volví a caer,
quiero otra oportunidad.

Me sentí como en la ¿necesidad? de subirla.
¿Momentos complicados y decisivos?

SE BUSCA: DESTINATARIO

Mientras unas relajadas melodias penetran mis oidos, mi corazón acelera a mil por hora. Me necesitas, tanto como yo a ti. Te quiero aquí, ahora ya y decirte todo lo que me guardé por tanto tiempo. Prometo atenderte con dedicación. Este nudo en la garganta y en el estómago, ya no lo aguanto más.
¡¡TE ÉXIJO!!

Ni yo sé a quién va dirigido...

I have a question


Ya no sé donde buscar las respuestas. Observo cada detalle; camino, retrocedo, escucho, hablo, leo y escribo, pero nada... De hecho, puedo vivir con esto (y algunas veces, hasta me gusta), aunque no sé si sea lo mejor.
Ya ni los consejos sirven, ni las palabras bellas, ni el tiempo, ni la música (eso si es grave...)

Los síntomas están y si están... es por algo.