Identidades opuestas

Ya era hora de regresar a casa; Julieta se dirige al metro, luego de un día muy ajetreado. Llega al andén y decide no correr, simplemente por lo agotador del día. Pasa el siguiente carro, sube y queda frente a la puerta. Éstas se cierran y es en ese momento, que nota algo extraño frente a ella. No es nada más que su reflejo. Si, su propio reflejo.
Una sensación de vulnerabilidad comenzó a apoderarse de Julieta. No podía entender como sentía tal temor de sí misma. Su reflejo era irreconocible, todo era diferente, no era ella, ya nada quedaba de lo que era. Aparentemente había cambiado, pero ella nunca supo el cómo, ni el cuándo, ni el dónde, ni mucho menos, el porqué. Estaba ahí... ¿cómo hacerla desaparecer? ¿cómo eliminar ese miedo? Ya no tenía respuestas. Y su única esperanza, que se bajase en alguna estación, nunca sucedió.
Al sentarse o cambiarse de lugar ese maldito reflejo seguía ahí. Estaba por todas partes, hasta en los más mínimos rincones. Julieta determina dos soluciones. La primera, es batallar con este maldito reflejo y la segunda, rendirse ante el temor y aprender a convivir con este maldito reflejo...
La Caro se da cuenta que no sabe entregar, ni demostrar amor y que, además, esto le parte el alma.
Sentimientos que crecen y temen a equivocarse nuevamente.

Estados de ánimo

"Unas veces me siento
como pobre colina,
y otras como montaña
de cumbres repetidas,
unas veces me siento
como un acantilado,
y en otras como un cielo
azul pero lejano,
a veces uno es
manantial entre rocas,
y otras veces un árbol
con las últimas hojas,
pero hoy me siento apenas
como laguna insomne,
con un embarcadero
ya sin embarcaciones,
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde,
te acerques y te mires..
te mires al mirarme"
Mario Benedetti

dos segundos

Comienza a sonar Javier Barria con "La cosa es asi..."; entra por mis oidos y recorre mi cuerpo hacia abajo hasta llegar a mi estómago. La sensación es extraña. Ahí se quedó. Corrijo... se queda, porque aun siento ese 'cosquilleo'.
Increíble lo que puede pasar en dos segundos...