Mis labios sienten envidia de mis manos cuando las besas.
Ropa tendía
Se disponía a hacer el viaje de todos los días, pero al
bajarse del metro encontró algo que no entendió… Un montón de niños, con el
entusiasmo característico de esa edad y que él ya había olvidado con el paso
del tiempo, enganchaban sus ropas y las colgaban en la pasarela por donde él
pasaba. Mientras que bajaba las escaleras con mucho esfuerzo, seguía sin
comprender lo que hacían los niños, hasta que pensó “¿pa’ que miechica cuelgan ropa? Parece ropa tendía” Fue únicamente
ahí cuando comprendió. Así que Don Miguel, sin atisbos, decidió colgar su bastón para colaborar con
la causa. A la mañana siguiente, con un entusiasmo contagiado, llegó a Plaza
Italia; ya no llevaba un bastón en su mano, sino a la compañera de toda su vida…
Don Miguel y Doña Ana comenzaron a andar con un cartel que habían hecho en la mañana,
dónde escribieron: “Los abuelos también
apoyamos a nuestros nietos”
Sábana de arriba
"Me instalé cuidadosamente doblado
Entre la ropa blanca del closet
Sacaste las sábanas de tu cama
Y me pusiste de sábana de arriba
Te deslizaste debajo de las tapas
Y te cubrí centímetro a centímetro
Entonces fuimos barridos por el huracán
Y caímos jadeantes en el ojo de la tormenta
Ahora yaces bañada en transpiración
Con la vista perdida en el cielorraso
Y la sábana de arriba
Aún enredada entre las piernas"
Oscar Hahn
7
"Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua." Julio Cortázar
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Verde, dicen, es el color de la esperanza. Tú vistes de verde y no creo que sea al azar, pero ayer te vi y sentí miedo... mucho miedo.
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