Colegas de emociones
Regresaba a mi casa en metro, luego de una gran decepción. Mientras miraba por la ventana, una lágrima apareció y comenzó a recorrer mi mejilla (al parecer, fue una gran desilución). Aunque en un momento decidí observar al señor que estaba sentado frente a mí. Estaba desconsolado, no era necesario saber que le pasaba para saber que había sufrido una gran pena. Me dí cuenta que dicha decepción, no era nada comparada con aquella pena y angustia que expresaba aquel señor. Descendí del metro con una gran sonrisa dibujada en mi rostro, mientras que la decepción decidió cambiar de andén.
Con ganas de escribir (:
... y muchas, pero mis ideas son vagas, inútiles, irrealistas y sin sentido. En fin... días impulsivos y prejuiciosos. Creo que hay muchos adjetivos dentro de mi cabeza. Y desoredenados. Debo ordenarme y aclarar dudas.
Por estos días, los puntos suspensivos son repetitivos u.u
Eterno resplandor de una mente sin recuerdos
Pensamientos al azar, sobre el día de San Valentín del 2004. Es una celebración inventada por los fabricantes de tarjetas de felicitación para que la gente se sienta como una mierda.Hoy no he ido a trabajar, he cogido el tren a Mountauk. No sé porqué. No soy una persona impulsiva. Supongo que me he despertado depresivo. Tengo que llevar el coche al mecánico.
Hace mucho frio en esta playa; Mountauk en febrero, eres genial Joel. Páginas arrancadas... no recuerdo haberlo hecho. Al parecer es la primera vez que escribo en dos años.
La arena está sobrevalorada; son sólo piedrecitas diminutas.
Si pudiera conocer a otra mujer... supongo que las probabilidades de que eso ocurra se ven disminuidas por mi incapacidad para establecer contacto ocular con una mujer desconocida. Tal ves deberia volver con Naomi. Era agradable. Lo agradable es bueno. Me quería.
¿Por qué me enamorare siempre de la primera mujer que veo y que me presta la más mínima atención?
Diario de una pasión
Espia fatal
Te miro cada día desde la ventana de mi habitación. Las miles de interrogantes sobre ti, aún no tienen respuesta. Aunque dicen que la esperanza es lo último que se pierde. Sueño con poder tener el coraje de acercarme, hablarte y conocerte para, por fin, responder todas esas preguntas. Mas este temor me lo impide completamente.
Todos los días te veo pasar, sagradamente, a las diez de la mañana y aunque no sepa tu destino, siempre vas con esa alegría que te caracteriza.
Luego vuelves a eso de las siete de la tarde un poco cansado. Tus ojos lo reflejan. ¡AY! Tus ojos nunca los olvido y los recuerdo en mis peores momentos, para contagiarme esa alegría que tanto te caracteriza.
Conviertes mis pesadillas en sueños y mis días nublados en días soleados... ¿cómo lo haces? En eso eres increíble. Inigualable.
Finalmente, llegó lo que sospechaba, pero que, por nada del mundo quería que llegara. Durante dos semanas ya no pasabas, ni mucho menos, te veía regresar. Decidí pasear por la plaza donde te observaba leyendo. Por cosas de la vida, y el periódico, supe que habías desaparecido hace catorce días, pero te encontraron hace dos días... y muerto. Jamás sentí un vacío como aquel. Me sentía nada, como difunta en vida y tomé la mejor decisión. Fui a mi casa, tomé la cantidad necesaria para encontrarme contigo y preguntarte todo lo que nunca me habías respondido. Luego de unos minutos, te vi, contemplé y admiré. Jamás te había visto tan bello, tan resplandeciente.
Nada existía; ni el tiempo, ni el día, ni la noche. Y mejor aun... el miedo tampoco estaba. Sólo eramos tú y yo.
Todos los días te veo pasar, sagradamente, a las diez de la mañana y aunque no sepa tu destino, siempre vas con esa alegría que te caracteriza.
Luego vuelves a eso de las siete de la tarde un poco cansado. Tus ojos lo reflejan. ¡AY! Tus ojos nunca los olvido y los recuerdo en mis peores momentos, para contagiarme esa alegría que tanto te caracteriza.
Conviertes mis pesadillas en sueños y mis días nublados en días soleados... ¿cómo lo haces? En eso eres increíble. Inigualable.
Finalmente, llegó lo que sospechaba, pero que, por nada del mundo quería que llegara. Durante dos semanas ya no pasabas, ni mucho menos, te veía regresar. Decidí pasear por la plaza donde te observaba leyendo. Por cosas de la vida, y el periódico, supe que habías desaparecido hace catorce días, pero te encontraron hace dos días... y muerto. Jamás sentí un vacío como aquel. Me sentía nada, como difunta en vida y tomé la mejor decisión. Fui a mi casa, tomé la cantidad necesaria para encontrarme contigo y preguntarte todo lo que nunca me habías respondido. Luego de unos minutos, te vi, contemplé y admiré. Jamás te había visto tan bello, tan resplandeciente.
Nada existía; ni el tiempo, ni el día, ni la noche. Y mejor aun... el miedo tampoco estaba. Sólo eramos tú y yo.
Caro mala onda
Las palabras ya no salen. Ni de mis labios, ni del alma, ni mucho menos del corazón. Complicado... ¿no? Mi vocabulario comienza a acabarse. Veo que no sirve de nada ser "buena onda" o "simpática" si, finalmente, no es mutuo. Las palabras no sirven, ni mucho menos el cariño. Eso duele... y mucho. Espero ser la misma, pero a mi inconsciente nada se le pasa por alto.
Se arrienda
-Antes era más normal-¿Antes cuándo?
-Antes cuando tenía amigos, tenía plata, tenía novia...
-¿Tu...? ¿Tuviste novia?
-Que... ¿Te parece imposible?
-No, pero no sé... es raro. No te viene.
-¿No me viene?
-No. ¿Cómo se llamaba?
-Cordelia. Se llamaba Cordelia.
-¿Cordelia...? bonito nombre, me gusta, me cae bien.
- Estaba en la fiesta de mi amigo millonario, no sé si la viste.
-La de pelo corto... ¿Si...?
-Si...
-Si me di cuenta... capté, capté una vibración rara. Pero ella tiene otro novio ahora, ¿o no?
-Si...
-Igual te quiso... y harto.
-¿Cómo sabes que me quiso?
-Porque... ¿cómo te hubiera aguantado si no?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
